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LIMA (AIPE).- La escalada de atentados dinamiteros, provocada por Sendero Luminoso en Lima, ha desestabilizado profundamente al régimen autoritario encabezado por Alberto Fujimori.
Los militares, sus principales sostenedores, están ahora seriamente divididos entre un grupo que quiere "profundizar el proceso", convirtiéndolo en una dictadura abiertamente militar que les permita aplicar una guerra sucia al estilo argentino contra la subversión, y un grupo que quiere retornar de inmediato a la democracia para aislar políticamente al terrorismo y tener a todo el país unido tras de las fuerzas armadas.
En cualquier caso, son muy pocos, y cada vez menos, los que creen que Fujimori podrá mantenerse en el cargo hasta el final de su mandato. Más ha podido Sendero Luminoso que la oposición de todos los partidos políticos del país. Hoy día es claro que el golpe del 5 de abril, desde el punto de vista de la guerra antisubversiva, ha sido un error imperdonable. No obstante, Sendero Luminoso es un verdadero misterio para la prensa internacional y aun para la prensa y fuerzas armadas locales.
Pocos saben que Sendero Luminoso no es su verdadera denominación, sino un sobrenombre despectivo que la izquierda peruana le puso al Partido Comunista del Perú, "Por el Sendero Luminoso de Mariátegui", durante los años setenta.
En efecto, la historia del comunismo peruano es una especie de meiosis política que reproduce la historia del comunismo internacional. Así, en los sesenta el tradicional Partido Comunista Peruano se dividió, reproduciendo las discrepancias entre Moscú y China, en el Partido Comunista Peruano, que se mantuvo en filiación moscovita, y el Partido Comunista del Perú, de orientación maoísta.
Luego, durante los setenta, cuando China se distanció de Albania, el Partido Comunista del Perú, a su vez, se dividió en Partido Comunista del Perú, Patria Roja, de filiación pekinesa, y el Partido Comunista del Perú, Bandera Roja, albanés.
Cuando, a su turno, Albania se distanció de Camboya en tiempos del Khmer Rouge, el Partido Comunista del Perú, Bandera Roja sufrió una escisión pro-camboyana: Partido Comunista del Perú, "Por el Sendero Luminoso de Mariátegui", en honor del precursor del socialismo peruano José Carlos Mariátegui, fallecido tempranamente en 1930.
Burlonamente los demás izquierdistas apocoparon tan largo nombre en "Sendero Luminoso". Coloquialmente llamaban a sus militantes "los lumis", sugiriendo, quizá, que se trataba de un puñado de estrábicos payasos. Nada más falso. Sendero Luminoso es el movimiento subversivo más serio, sanguinario y peligroso que jamás haya existido en América Latina. Su líder, un oscuro profesor de filosofía graduado con una tesis sobre Kant, Abimael Guzmán, se hace llamar "La quinta espada del marxismo" porque antes que él sólo Marx, Lenin, Stalin y Mao estuvieron a la altura de las circunstancias.
Guzmán se cree forjador del renacimiento comunista, cuya crisis europea se le representa como una simple comprobación de sus planteamientos. Es partícipe del más radical comunismo
agrarista al estilo Pol Pot en Camboya.
Plantea construir una nueva humanidad a partir de un genocidio generalizado de la cultura burguesa. Profesa las tesis maoístas de la guerra popular prolongada del campo a la ciudad que combina, con cierta dosis de teatralidad, acciones de terrorismo selectivo. Es, en suma, partidario de la "Banda de Shanghai" y feroz detractor de Deng Xiao Ping.
Todo esto podría parecer fruto de una delirante imaginación, sino fuese cierto. Sendero Luminoso está dispuesto a encabezar un resurgimiento comunista en el mundo a partir de la tragedia peruana. Asentado en el corazón de la vieja sociedad andina, que anida quinientos años de rencor contra el mundo occidental, ha venido a encontrar inesperados aliados en la miseria, el hambre y la desesperación.
Ninguno de estos males es privativo del Perú. Ningún país puede creerse entonces, inmunizado contra Sendero. Mejor es entenderlo ahora que cuando sea demasiado tarde.
* Escritor peruano, co-autor del libro "El otro sendero". |