LIMA, AIPE.- El fracaso de la lucha antiinflacionaria en el Perú y la inestabilidad del gobierno de Alberto Fujimori han cobrado sus primeras dos víctimas notables.
Primero tuvo que renunciar el presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Economía y Finanzas Juan Carlos Hurtado Miller, luego el otrora todopoderoso asesor presidencial Hernando de Soto.
Aparentemente, ambos estuvieron trenzados en una pugna interna de influencias que dio cuenta primero de Hurtado Miller, a consecuencia de una rencilla por la política arancelaria y el manejo fiscal con el entonces Ministro de Industria, Comercio, Turismo e Integración, Guido Penanno. Posteriormente de Soto también tuvo que alejarse del entorno presidencial como resultado de un desacuerdo con el presidente acerca de una polémica propuesta para democratizar las decisiones del Poder Ejecutivo, mediante la adopción de un sistema de pre publicación de los decretos y audiencias públicas obligatorias, inspirado en el derecho anglosajón.
La administración Fujimori está hoy en día mucho más débil que hace sólo seis meses, cuando inició su gestión. Sin apoyo parlamentario significativo, el presidente Fujimori ha peleado paulatinamente con todas sus bases de respaldo: el APRA, y la izquierda unida, que le prestaron los votos para derrotar en la segunda vuelta a Mario Vargas Llosa. Juan Carlos Hurtado Miller y su grupo tecnocrático, y hasta Hernando de Soto y el Instituto Libertad y Democracia.
Nada de ello sería especialmente alarmante si no fuera porque Fujimori confronta dos graves problemas irresolutos que pueden poner en riesgo la precaria salud del Perú: la inflación y el terrorismo.
En efecto, después de medio año de gobierno, la administración del presidente Fujimori no ha podido derrotar a la inflación: el registro del mes de enero fue de l7,8 por ciento y de febrero de 9,4 por ciento. Luego de una aparente victoria expresada en las bajas tasas inflacionarias registradas en los inicios de la administración de Fujimori, especialmente en el mes de noviembre en que se registró 5,9 por ciento de inflación, ésta no ha podido ser controlada. De hecho, el último año fue de 7.649 por ciento
El gobierno previó al momento de elaborar los supuestos macroeconómicos del Presupuesto General de la República para l99l, una inflación anual de 8,2 por ciento. Si acumulamos los registros de los dos primeros meses, lamentablemente este supuesto ha quedado por completo eliminado, pues la inflación proyectada sería de 28.9 por ciento para este año.
El fracaso de la lucha antiinflacionaria del gobierno peruano ya cobró sus cuentas al renunciar como presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Economía, Finanzas y Comercio Juan Carlos Hurtado Miller. Responsable del gobierno desde el momento de la transición, Hurtado Miller es familiar político de Fernando Belaúnde Terry, del cual fue además Ministro de Agricultura en su segunda administración.
Hurtado Miller trató de llevar a cabo una política económica que podríamos calificar de "criolla", por tratarse de una combinación muy simpática, pero poco coherente, de alza significativa de las tarifas de los servicios públicos monopolizados por el estado, como forma de tributación indirecta, alza de sueldos y salarios y una restricción de la ejecución presupuestaria, sin reducir paralelamente el gasto público, para equilibrar sanamente el déficit fiscal ni llevar a cabo ninguna reforma de fondo de la economía peruana, como la privatización de las empresas públicas o la reforma del régimen laboral.
El pecado original de Hurtado fue utilizar medidas estrictamente transitorias e incoherentes entre sí para lidiar con la crisis económica a la espera de la reinserción del Perú en el sistema financiero internacional.
Como se recordará el ex presidente Alan García llevó a cabo una política deliberada de aislamiento internacional del Perú, que supuso romper la relación del país con el Fondo Monetario Internacional. Como consecuencia de ello, el Perú dejó de pagar su deuda externa y sus cotizaciones al FMI., al Banco Mundial y al BID, los cuales lo declararon país inelegible para crédito alguno del sistema financiero internacional.
Hurtado se planteó, como meta principal, abrir esas fuentes de financiamiento a pesar de tener enfrente una crisis económica interna de magnitudes y sin prever que evidentemente los organismos financiaron iban a condicionar todo arreglo, precisamente a la existencia de una política económica viable para conjurar la crisis interna. Como resultado, Hurtado sólo tuvo para ofrecer una retórica aparentemente seria, pero ninguna solución. Retórica que, a la postre, no detuvo la inflación y le costó el puesto.
Pero tampoco Fujimori ha podido combatir exitosamente al terrorismo, especialmente ahora que está íntimamente ligado con el narcotráfico, al actuar los guerrilleros como una suerte de guardaespaldas de los narcotraficantes en el valle del Alto Huallaga, donde se produce más del 7O por ciento de toda la hoja de coca del mundo.
El fracaso de esta lucha y las discusiones intestinas entre los asesores de Fujimori cobró su propia víctima también. A saber, Hernando de Soto.
De Soto se había distanciado de Mario Vargas Llosa a partir de l987, al punto de llegar a ser colaborador de Alan García y un entusiasta de Alberto Fujimori. Tomó desde muy temprano el rol de asesor principal del Presidente, representándolo en las difíciles negociaciones de los convenios antidrogas con los Estados Unidos y planteó una polémica propuesta de consulta popular para todas las decisiones ejecutivas de gobierno, como vía de pacificar al país por la participación democrática directa.
Sea como fuere, el alejamiento de Soto, sumado al del Primer Ministro Hurtado Miller, deja una sensación extraña de aislamiento e impotencia en un presidente que, como Fujimori, llegó al gobierno de casualidad.
_____* Periodista y congresista peruano. |