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Cómo privatizar
Enrique Ghersi

Marzo 1993

LIMA (AIPE).- A medida que pasa el tiempo queda más en claro que en América Latina existe una gran confusión en lo que a privatización se refiere.

Por ello, con ánimo estrictamente constructivo, queremos reseñar hoy día los principales métodos para privatizar existentes en la experiencia internacional.

En primer lugar está la venta de las acciones en rueda de bolsa. Este método tiene la enorme ventaja de ser transparente y maximizar el beneficio para el estado porque hace que los inversionistas interesados compitan entre sí por las acciones. Además, elimina la necesidad de valorizar la empresa estatal previamente porque el precio es fijado en rueda de bolsa de acuerdo con el mercado. Hasta ahora donde se ha tratado de valorizar una empresa, éste ha sido el principal escollo y pretexto para los escándalos políticos.

En segundo lugar está la capitalización de deuda externa o interna. Como se sabe, una forma en que comercialmente cualquier deudor puede satisfacer sus obligaciones consiste en capitalizarlas. Esto lleva a que el acreedor obtenga acciones en las empresas en función del monto de su acreencia. En tiempos recientes, este sistema fue muy usado en algunos países como Argentina, a fin de matar dos pájaros de un tiro: reducir la deuda pública y deshacerse de empresas estatales.

Evidentemente es un método con ventajas porque se paga deuda con empresas, pero tiene también sus limitaciones, especialmente, en lo relativo a la valorización de las mismas y las deudas a capitalizar y porque políticamente, en el caso de extranjeros, puede presentarse como atentatoria de presuntos derechos de la patria. Y en general, puede dar lugar a suspicacias, puesto que basta con endeudar a una empresa irresponsablemente para estarla, en verdad, vendiendo maliciosamente.

En tercer lugar está la venta directa. Por mandato constitucional la venta directa tendría necesariamente que ser en el Perú a través de licitación pública o concurso de precios. Sin embargo, este sistema no es aconsejable porque es el que más problemas ha traído ahí donde se le aplicó.

Se le objeta la valorización, efectivamente un problema, toda vez que no hay forma de determinar el valor de una empresa objetivamente. Da lugar, por ende, a problemas de corrupción y desacredita peligrosamente a la privatización.

En cuarto lugar está la venta por partes de la empresa. Este sistema se utiliza cuando la empresa en su totalidad no es atractiva para los compradores. Luego, es menester dividir la empresa por segmentos o regiones para proceder a su venta por alguno de los tres sistemas anteriores.

En quinto lugar está la venta a los trabajadores. Como es natural ésta es una forma de venta directa que, dado el privilegio que tienen los trabajadores para el cobro de sus beneficios sociales, podría darse en pago de los mismos. Políticamente es un sistema muy atractivo, pero requiere de mucho cuidado porque sin medidas colaterales corre el riesgo de fracasar desacreditando a la privatización en su conjunto.

En sexto lugar está la contratación de servicios. En realidad, ésta es una forma de privatización parcial de las empresas públicas donde el financiamiento sigue siendo público pero la producción se lleva a cabo privadamente. Esto significa, reintroducir un cierto grado de eficiencia y competitividad, reduciendo los costos y mejorando la calidad de los bienes y servicios. Ha tenido gran aplicación práctica en la privatización de los servicios municipales.

Finalmente, están los substitutos de una privatización propiamente dicha. Un caso, son los contratos de gerencia por el cual es estado mantiene la propiedad, transfiere el riesgo y comparte los beneficios. Otro caso es la simple eliminación de los monopolios estatales, con lo cual el estado conserva su derecho de propiedad pero deroga los privilegios de sus empresas para reintroducir la competencia y mejorar la eficiencia del sector. Otro caso es el cobro de los servicios a su costo real.

En fin, en este rubro la imaginación puede ser muy frondosa. Sólo hay que evitar las empresas mixtas, que agregan a los males de las empresas estatales, los males de las empresas privadas. Las empresas mixtas son una extraña combinación de ineficiencia y corrupción con mercantilismo oportunista, suficiente para hacernos temblar a todos.

* Abogado y periodista peruano. (696 palabras)

 

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