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El regreso de Vargas Llosa
Enrique Ghersi

Setiembre 1991


LIMA (AIPE).- Casi un año después de caer derrotado en las elecciones presidenciales peruanas, Mario Vargas Llosa regresó al Perú para encabezar el II Congreso del Movimiento Libertad, agrupación política que fundara hace cuatro años al calor de la lucha contra la estatización del sistema financiero, durante el gobierno de Alan García.

Aunque fue una estadía breve, la presencia de Vargas Llosa en el Perú lo ha puesto nuevamente en el primer plano de la política nacional. Sin regatear el reconocimiento que merece en algunos aspectos el actual presidente Fujimori, Mario Vargas Llosa ha hecho un deslinde particularmente claro con la política económica del gobierno y ha despertado entre sus partidarios un sincero entusiasmo por su retorno a la actividad política.

Por esas paradojas que tiene el destino, Fujimori ganó las elecciones de 1990 prometiendo hacer todo lo contrario de lo que anunciaba Vargas Llosa como "terapia de shock", para combatir la hiperinflación creada por el gobierno de Alan García.

No obstante, llegado al poder, Fujimori no tuvo más remedio que desdecir al candidato y hacer todo lo contrario de lo que había prometido.

Ello hizo que ante la prensa nacional y extranjera se comentase que Fujimori estaba, en realidad, gobernando con el programa de Vargas Llosa. El talante liberal de algunos de sus ministros persuadió a mucha gente de que aquello era cierto.

Aunque algunos observadores habíamos señalado ya las diferencias entre uno y otro enfoque, especialmente en lo relativo al manejo de las cuentas fiscales y el programa monetario, tuvo que ser el propio Vargas Llosa el encargado de hacer el deslinde.

Fujimori puede haber tomado alguna ideas de la propuesta liberal del afamado escritor, pero no se trata de un mismo programa.

En primer lugar, porque Vargas Llosa planteó una drástica disciplina presupuestal para combatir la inflación, en lo que no cree Fujimori, que gobierna con un peligroso déficit y una inflación entre el 7 y el 10% mensual, lo que es técnicamente todavía hiperinflación.

En segundo lugar, porque el autor de La ciudad de los perros propuso llevar a cabo una política de privatización destinada a crear un capitalismo popular en el Perú, mientras que el gobierno actual ha sido muy tímido en vender empresas públicas, porque en verdad no cree en las ventajas del capitalismo.

En tercer lugar, porque el fallido candidato planteó reinsertar al Perú en la comunidad financiera internacional, luego del deliberado aislamiento de Alan García, en base a una negociación sagaz con los acreedores, mientras que Fujimori se ha vendido simplemente sin negociar, aceptando las más onerosas condiciones concebibles.

Y, finalmente, porque Vargas Llosa se había comprometido a un conjunto de reformas institucionales para dar acceso masivo a la propiedad, la empresa y la legalidad, mientras que Fujimori parece mucho más dispuesto a satisfacer las expectativas de la clase empresarial más tradicional.

Sea como fuere, el Perú vive todavía las consecuencias de una paradoja. Vargas Llosa perdió unas elecciones, pero ganó el debate político al extremo de que su contrincante no tiene más remedio de imitarlo a regañadientes.

Fujimori llegó al poder mintiendo y gobierna cautivo del candidato derrotado, a tal punto que ninguno de sus ministros votó siquiera por él en las elecciones.

Pocas dudas caben ya de que el "match" de fondo de la política peruana está todavía por disputarse. Y que el enfrentará probablemente, a Vargas Llosa con Alan García.

_____* Escritor y abogado peruano. Diputado por Lima.

 

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