LIMA (AIPE).-Latinoamérica está dando vuelta a la izquierda. Contrariamente a lo que comúnmente se opina en el sentido de que nuestros países han abandonado definitivamente el populismo y la política económica desarrollista, los más recientes acontecimientos políticos ponen en evidencia no sólo que tales presunciones son falsas, sino que se avecina por doquier un dramático retroceso. Las victorias electorales de Caldera en Venezuela y Reyna en Honduras fueron los primeros clarinazos de alerta. Estos se confirmaron después con el triunfo de Figueres en Costa Rica y el PRD en Panamá, así como con las expectantes posiciones de Lula en Brasil, Cárdenas en México, Sanguinetti en el Uruguay y Samper en Colombia. La dramática derrota en las elecciones parlamentarias del gobierno de Durán Ballén en el Ecuador ha sido la sombría ratificación de esta tendencia. Inclusive, los gobiernos aparentemente fuertes --según las encuestas-- de Menen en Argentina y Fujimori en el Perú, están severamente amenazados. El primero por el triunfo del Frente Grande en Buenos Aires en las recientes elecciones. El segundo, porque con las justas y, seguramente, mediante el fraude, pudo ganar un referéndum convocado para aprobar su proyecto autoritario de Constitución frente a una oposición que enfatizó, principalmente, su rechazo a ciertas políticas de mercado aplicadas por el gobierno peruano.
En el horizonte puede verse, pues, que Latinoamérica está experimentando un inequívoco retorno a la izquierda, aun en sus variantes marxistas, extinguidas en otras partes del mundo. Podría decirse que América Latina es el santuario de la izquierda marxista del mundo, si consideramos que además de este proceso sobreviven ahí los grupos guerrilleros más extraviados del orbe: Sendero Luminosos en el Perú, las FARC en Colombia, el EZLN en México, Alfaro Vive en Ecuador, etc.
¿Cómo explicar este retroceso después de que casi por una década pareció que América Latina avanzaba hacia una economía y una sociedad libres? ¿Cómo explicar el contraste con otras regiones del mundo? ¿Cómo explicar esta impenitente reincidencia en el error?
Pueden ensayarse muchas respuestas. Entre ellas creo que la más rescatable es la siguiente: América Latina regresa a la izquierda porque los cambios carecieron de la legitimidad política necesaria para ser duraderos. Fueron meramente cosméticos o fueron productos del engaño al elector, pero --en ningún caso-- fueron resultado de una decisión deliberada por parte de unos ciudadanos dispuestos a consentir reformas trascendentales.
Por ejemplo, el supuesto neoliberalismo de Gaviria, Lacalle o Callejas no pasó de ser una estrategia de marketing político, dirigido más a negociar con una banca internacional y unos organismos multilaterales influidos por esta moda, que a producir auténticas transformaciones.
Más dramáticamente, Carlos Andrés Pérez, Paz Zamora y Fujimori engañaron deliberadamente a sus electores, proponiéndoles unas ofertas demagógicas, para luego gobernar plagiando a sus contendores. Si bien, todos ellos ganaron elecciones, a la larga se les fue haciendo tan difícil gobernar que tuvieron dramáticos desenlaces.
La vuelta a la izquierda del electorado latinoamericano parece ser, pues, una consecuencia principal de la falta de legitimidad con la que los gobiernos del último lustro pretendieron desarrollar políticas de mercado.
Sólo una voz predicó en el desierto, advirtiendo este terrible error. Mario Vargas Llosa durante la campaña peruana de 1990 sostuvo enfáticamente que era imposible cambiar un país sin el consentimiento de su población. Habló fuerte y claro. No ocultó sus proyectos, aun los más dolorosos. No obstante, perdió ante el candidato que supo mentir, asegurando que haría todo lo contrario, para a la postre copiarse equívoca y deformadamente su proyecto. Como era de esperar, hoy en día la gente en el Perú comienza también a fortalecer un viraje hacia la izquierda.
Las sociedades no tienen principios. Sólo lógica. Votan por lo que quieren oír y contra lo que no les gusta. No les gustan los que mienten. Por eso han comenzado nuevamente a elegir gobiernos izquierdistas aun a costa de perder mucho de lo que sacrificadamente se ha ganado.
_____* Abogado y periodista peruano, coautor de El otro sendero. (662 palabras) |