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CRISIS PERUANA DEL "COPYRIGHTS"

Enrique Ghersi*

Febrero 1998

LIMA (AIPE).- En los últimos días el Perú y el mundo asisten atónitos al vertiginoso deterioro de lo que podría ser el anillo de hierro del poder en este país.
El Presidente Fujimori en reciente entrevista tuvo frases despectivas para con el Comandante General del Ejército, general Nicolás de Bari Hermoza, quien para replicar no tuvo mejor cosa que convocar a todos los comandantes de las regiones militares y acuartelarse en una expresión de franco desafío a Fujimori.

Luego de algunos días de tensión, Fujimori hubo de recurrir a su condición de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas para ordenarle a los generales que retornen a sus regiones militares; cosa que ellos hicieron para a continuación anunciar el presidente que el general Hermoza continuaría en su puesto de comando indefinidamente.

Al margen de la anécdota, la crisis se desencadena a consecuencia de que Hermoza publicó en noviembre un libro sobre la crisis de los rehenes en la embajada del Japón, donde él se atribuía todos los méritos; lo que parece haber sido motivo de profunda indignación en el palacio de gobierno.

Aunque en apariencia esta crisis podría ser una disputa por el “copyright” de la crisis de los rehenes, es mucho más que un problema de derechos de autor.

Desde que Fujimori disolvió el Congreso en 1992, renunció a su legitimidad democrática para gobernar respaldado por la fuerza armada. Comenzó a plantearse, así, suerte de triunvirato entre él, su asesor presidencial -Vladimiro Montesinos Torres- y el Comandante General del Ejército, general Hermoza.

El triunvirato ha tenido una gran estabilidad los últimos cinco años y no parece haber perdido poder en absoluto, siendo por consiguiente esta la primera oportunidad en que se dejan entrever incómodos enfrentamientos.

El hecho es que un presidente que voluntariamente ha renunciado a su origen democrático es, finalmente, un prisionero de su propia decisión: está en manos de los militares. Evidentemente no parece que quisiera dejar de ser un gobernante autoritario, no se puede creer que el pato se volvió gallareta y que Fujimori quiere ahora convertirse en un perfecto demócrata, sino que más bien esta aburrido y/o resentido con su otrora socio y anda en búsqueda –motu proprio o sugerido- de un nuevo militar al cual nombrar en el cargo de Comandante General, a cambio de su lealtad.

Lo que no es claro en absoluto es por qué Fujimori quiere ahora licenciar a Hermoza. Puede ser que esté cansado de ser una figura secundaria y quiera ahora convertirse en el protagonista.

En cualquier caso, Fujimori debería recordar el consejo de Tayllerand pues con las bayonetas todo puede hacerse, salvo sentarse encima.

___* Abogado y escritor peruano, coautor de “El otro sendero”.

 

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